martes, 12 de julio de 2011

Tara

Hace cosa de dos años, conocí a una chica muy especial.Se llamaba Tara y trabajaba todos los días en La Lúa, un pequeña tienda de antiguedades situada a las afueras, muy cerquita del puerto.
Pero yo la conoci un sábado, ya que convinaba el trabajo de La Lúa, con el de camarera de discoteca los fines de semana. Fue allí donde la vi por primera vez, tras la barra de uno de las mayores discotecas de Cluedstown.
Eran ya cerca de las 6 de la mañana y la discoteca poco a poco iba dejenerando en una situación deplorable donde lo unico que podias encontrar era el comunmente llamado pescado de última hora.Era el momento en el que todos, chicos y chicas, borrachos como cubas,se lanzaban al cuello de todo lo que se movia. Esto lo convertía en un lugar poco agradable si ya se te empezaba a pasar el efecto del poco alcohol que habías bebido, como era mi caso.
Ese sábado había salido casi por obligación.Una amigo del grupo estaba muy mal porque su padre había fallecido recientemente, y decidimos salir todos las amigos para apoyarlo y animarlo.Pero a esas horas,la mitad de mis amigos se habían ido ya hacía un rato, excepto un par de ellos que se habían llevado a casa en brazos al chico cuyo padre había fallecido, que tenía tanto alcohol en el cuerpo que no se tenía en pie, mientras que la otra mitad del grupo estaba perdida por la discoteca, ligando, bebiendo..lo que ellos llaman desfasar. El caso es que yo ya estaba cansado, y me empezaba a encontrar fuera de lugar allí, me faltaba alcohol, mucho alcohol para encajar en aquellos momentos.Además tenía la garganta seca de tanto cantar a voces, y aun me quedaban restos de sabor del último chupito de tequila que me había bebido hacía alrededor de una hora. Asi que me dirigí a la barra con decisión a pedir un botellín de agua  para la vuelta a casa.
Cuando llegué, al otro lado de la barra encontré a una chica delgada y de pelo castaño que llevaba un vestido negro ceñido, y pese a las horas que supuse que llevaba allí aguantando a borrachos, despachaba a un chico extremadamente pesado con una paciencia infinita y una sonrisa en los labios. Me apollé en la barra, y fije los ojos en ella y en el pesado hasta que finalmente el tipo se fue con una copa en la mano haciendo eses hacia la pista de baile, momento en el cuál ella se acercó a atenderme.
- Un botellín de agua - la grite lo más alto que pude con la voz quebrada.
Ella asintió y sonrió. Rápidamente abrió una de las cámaras y me tendió un botellín de agua fría.
- Ten, veo que te hará falta...¿vaya nochecita eh?Hacía tiempo que no se llenaba tanto esta discoteca respondió, tambien lo más alto que pudo para hacerse oír por encima de la música.
- La verdad es que sí - admití, y me centré en abrir el botellín de agua. La sensación de tener la garganta seca me estaba matando. Una vez hube abierto la botella y dado un largo trago volvi a mirarla. Me pareció mona, aunque apenas se podia apreciar por la iluminacion de la discoteca.
- Me has dado la vida - dije, esta vez también sonriendo.
La chica soltó una carcajada apenas audible. El sonido de la canción que estaban poniendo me retumbaba en la cabeza.
- A mí me pasa igual, tengo la garganta... Es por la maldita música, si no fuerzas la voz nadie es capaz de oirte  - contestó, inclinandose en la barra hacia mí para que pudiera  escucharla.
- Ya...supongo que cuándo se sale de fiesta, también se corren riesgos ¿no? la resaca y la pérdida de oido y voz, por ejemplo - admití.
Parecía que iba a responderme , pero de pronto suspiró cuando vió que se le acercaban clientes.
- Un segundo. Ahora vuelvo.
Dí otro par de tragos d agua y acabé la botella en lo que ella les ponía unos cubatas de whiskey a las chicas que se habían acercado. Noté un tremendo cansancio en los pies, y empezaba a dolerme la cabeza, asique decidi que lo mejor era irme a casa y acostarme, pese a que estaba agusto, y en otra situación me hubiese gustado charlar un rato con aquella chica.Cuando ella llegó otra vez a mi lado se apolló también en la barra como estaba yo y se apartó el pelo de la cara con un suspiro.
- Creo que es el momento de que me vaya a casa, estoy que me caigo.Cuánto es el agua? - la pregunté.
- Yo voy a seguir la media hora que me queda y despues me iré a casa tambien, porfín - me respondió. En su cara  pude apreciar un pequeño gesto de cansancio - y al agua te invito yo-   añadió, guiñandome un ojo.
- Pues muchas gracias esto....
- Tara
- Muchas gracias Tara y encantada de conocerte, yo soy Álex - me presenté.
- Lo mismo digo, un placer charlar un rato contigo, se agradecen compañias decentes a estas horas - respondió - Nos vemos otro dia.
- Hasta otro día entonces - me despedí con una sonrisa y comenzé a caminar a trompicones  esquivando  a las personas  que quedaban mientras me acercaba a la puerta de salida de la discoteca.

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