Era de noche, y desde mi ventana la luna y un puñado de estrellas ya podían verse sobre los tejados, entre chimenea y chimenea.Entonces lo ví.El solitario gato de pelo negro y ojos amarillentos. El gato que noche tras noche, esperaba pacientemente en el tejadillo que había bajo mi ventana.Esperé su llegada, sin mover ni un músculo.El animal se acomodó en el tejadillo, silencioso, y fijó sus ojos en mí... parecia esperar algo.
Pasó un rato, y no pude apartar mi mirada del misterioso gato, que me observaba sin parpadear. ¿Qué querría? Finalmente opté por preguntarle directamente a él, por un momento convencida de que un gato tan peculiar como aquél sería capaz de contestarme.El felino no dijo nada, se limitó a girar las orejas en mi dirección, y comenzó a lamerse una pata, por un momento distraído.
Yo no entendía nada, aquel gato venía noche tras noche a la misma hora y únicamente observaba mi ventana con especial interés mientras yo me relajaba bebiendo un té con aroma de vainilla y escuchaba mi disco de jazz favorito.¡De pronto se me ocurrió otra de mis descabelladas ideas! ¿Sería el jazz lo que atraía la atención del gato negro? Esperanzada, corrí a poner el disco, sin apartar la vista del gato.Sonaron las primeras notas del saxo, y de pronto el animal dejó de limpiarse, y abrió los ojos de par en par fijos en mi ventana abierta, por la que salía suavemente la música.Ví que movía el rabo, agitado por la música jazz, y mantenía las orejas y la cabeza levantadas.Aquello me provocó una carcajada de sorpresa.Nunca había visto nada igual.Nadie iba a creerme si lo contaba. Pensé en hacer una foto o grabar un vídeo, pero seguro que el gato se asustaba o se largaba en cualquier momento. Seguí mirando el animal, atónita.Un gato que acudía todas las noches a mi ventana para escuchar jazz.Sin duda tenía buen gusto!Decidí seguir poniendo mi cd todas las noches, y hacerle compañía a esa criatura tan especial. El gato negro, de ojos amarillentos... el gato con alma de jazz.
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