jueves, 16 de junio de 2011

La habitación azul

La estancia normalmente abarrotada, estaba tan silenciosa que podía escuchar mi propia respiración. Las ventanas estaban abiertas, y una suave brisa  inundaba el lugar, impregnando la habitación de un millón de olores procedentes de las flores, que se extendian al otro lado de la ventana, en el campo.Cerré los ojos, inspiré profundamente y caminé por la estancia hacía el baúl de madera sobre el que tenía colocadas mis pinturas. Mojé el pincel en color blanco, y comenzé a dibujar nubes en la pared, tan detalladamente como fuí capaz. Mi intención era pintarlas lo más parecidas a las que se veían en ese momento ahí fuera, tan redondas y blancas, que parecían de algodón en días soleados. Tomaban multitud de formas.Siempre pensé que las nubes adoptan la forma que quiere la persona que las está mirando en ese momento.Seguí dibujando nubes en la pared azul cielo...Eran realmente mágicas, al igual que esa habitación, que siempre conservaba el olor a flores,que dejaba entrar la brisa primaveral por sus ventanas provocando que mi melena bailase a su son, desordenada... Aquel lugar era un remanso de paz y tranquilidad. Centré mi atención en las margaritas que había dibujado en la pared hacía un rato... decidí retocar un poco el blanco de sus pétalos con la pintura que estaba usando para las nubes, y sonreí, satisfecha con el resultado.Entonces comenzaron a sonar los primeros acordes de guitarra de una cancion que se reproducia en mi pequeño transistor...Sin duda alguna, estaba en mi sitio, porque de alguna manera, me encontraba a mi misma pintando, canturreando... allí, en mi habitación azul.

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